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lunes, septiembre 11, 2006
Lobotomía running on natural gas
Pues si, running on natural gas o algo similar... recuperando el antiguo espacio en blogger(cuando todavía no formaban parte de Imperio Google®). Una vez más de vuelta a la web, una vez más con la incerteza de saber la continuidad de todo esto, por qué seguir con ello? porque no he podido dejar de pensar en la parte buena de todo esto, el poder disfrutar escribiendo algunas cosas y leyendo los comentarios de los lectores. Así pues...



jueves, junio 26, 2003
Escritor
Era escritor, as? como suena. No era nadie especialmente conocido en el mundo de las letras, ten?a un par de novelas publicadas con escaso �xito, pero se ganaba la vida escribiendo art?culos en peri?dicos y revistas dominicales. En su obra tampoco se pod?an encontrar demasiadas innovaciones o temas originales. Simplemente se dedicaba a poner en boca de sus personajes frases que a �l le gustar?a haber dicho alguna vez, hacerlos vivir situaciones que �l s?lo pod?a haber pensado. Lo ?nico que podr?amos destacar de �l es cierta habilidad para narrar las cosas de forma directa, llegando a la conciencia de la gente, sin muchos circunloquios. En cuanto a sus art?culos, se limitaba a defender con mayor o menor �xito sus ideas, normalmente progresistas.

Ya hab?a le?do el libro alguna vez, seguro que m?s de una. No era raro que releyese los libros que le hab?an gustado tras una primera lectura. De �ste guardaba un buen recuerdo, aunque nada exageradamente destacado. Adem?s, era de su autor preferido, al que hab?a seguido con pasi?n a?os atr?s, antes de relegarlo, como con todas las modas, a un segundo plano, una mueca ocasional. El caso es que estaba muy lejos de imaginar lo que iba a suceder cuando abri? el libro.

Se acordaba del argumento, pero no de ciertos detalles, cosas que el paso del tiempo hab?a ido borrando. Pens? que se sent?a c?modo leyendo ese estilo familiar al que sus ojos se hab?an acostumbrado tiempo atr?s. Su momento para la lectura siempre era antes de dormirse, siempre unas p?ginas antes de sumergirse en sus sue?os. Sin embargo fue un d?a, a la altura de la p?gina 150 cuando empez? a pensar en una idea�

Ella, la protagonista, coincid?a casi perfectamente con los rasgos que las mujeres atractivas de sus novelas y relatos cortos ten?an. Pens? que la novela pod?a haberle influido inconscientemente, aunque eso el parec?a demasiado. A?n pasar?an unas pocas p?ginas m?s hasta que cay? en la cuenta de que aquel personajillo gris, que acompa?aba a la protagonista, tambi�n se parec?a a algunos de sus personajes deprimidos. Esto es demasiado, se dijo, pero para cuando estaba en la p?gina 229 ya hab?a encontrado m?s personajes y situaciones familiares� incluso di?logos.

Se sent?a aturdido, millones de ideas rondaban su cabeza cuando acab? la novela. No entend?a como todo pod?a ser as?. ?Es que hab?a estado escribiendo toda su vida lo mismo, con los mismos personajes? ?Qu� sentido ten?a estar escribiendo siempre sobre las mismas cosas, con la misma base? ?Qu� sentido ten?a entonces seguir haci�ndolo?


Guay, se jode el blogger... yo me retiro...



domingo, junio 15, 2003
En la esquina
�Entonces all� a las ocho �vale?�

Era un sitio c�ntrico, es verdad, pero la raz�n por la que aquel lugar era el sitio d�nde todo el mundo quedaba para encontrarse puede que hubiese que buscarla en las costumbres de la gente. Era, por as� decirlo, el sitio �tradicional� para quedar.
Por eso era el sitio favorito de �ngel. Le encantaba sentarse a mirar a la gente, verlos comportarse, hablar, sonre�r. Algunas personas lo llamar�an voyeur pero �l no se definir�a as�. Le encantaba mirar a las personas, por pura curiosidad, porque quer�a entender como pensaban, como reaccionaban, como eran. Pero la raz�n por la que de verdad le encantaba aquel lugar en particular era por el hecho de que tantas personas se citaran justo all�.

Con el tiempo hab�a llegado a darse cuenta por los gestos de cada individuo de a qui�n hab�an dejado plantado en ese momento. Lo que �ngel hac�a era acercarse a aquel que parec�a estar irremediablemente s�lo e invitarle a un caf�. No hay ni que decir que por supuesto, la gente reaccionaba de muchas formas distintas a esto. La mayor�a rechazaba cort�smente la invitaci�n alegando tener prisa, o lo trataban como si estuviese loco, pero hab�a una minor�a...



Luc�a mir� el reloj por tercera vez, pasaban ya diez minutos, le hab�a dicho a las ocho. Odiaba tener que esperar, le daba much�sima rabia porque no sab�a que hacer, se sent�a muy inc�moda. Fijarse en algo durante un rato, llevar la vista al reloj peri�dicamente, confundirse de persona al ver un perfil conocido en la distancia. Empezaba a cansarse.

En ese momento not� que un hombre se par� a su lado. Como todos los que llegaban all� mir� el reloj y despu�s busc� con la mirada a alguien que, evidentemente, a�n no estaba all�. Por el reflejo de un escaparate, Luc�a se fij� en su aspecto. No era nada fuera de lo normal, le calcul� unos veintipico a�os, no especialmente atractivo, pero con una expresi�n curiosa en su cara. En estos pensamientos se mov�a la mente de Luc�a cuando escuch� una voz a su espalda. Creo que nos han dejado plantados a los dos. Era �l.

Luc�a se gir�, intentando no parecer demasiado sorprendida aunque lo estuviese. Puso una sonrisa de compromiso porque no sab�a lo que decir, tampoco sab�a adonde quer�a llegar aquel hombre. Vio su gesto de simpat�a. Pasaron unos instantes antes de que el silencio se rompiese de nuevo. Pues yo ya no tengo nada que hacer, �te apetece un caf�? Luc�a lo mir�. Esta vez si que no pudo disimular su sorpresa. Sin embargo, hab�a algo en la cara del hombre, o en su mirada, que le hizo aceptar. A fin de cuentas tampoco ten�a nada mejor que hacer�



sábado, junio 07, 2003
Peque�o homenaje a Laszlo Gudrick
Muchas veces se ha dicho que los verdaderos maestros son incomprendidos por la mayor�a de sus contempor�neos porque �stos no est�n preparados para abarcar la magnitud de su obra. �ste, sin duda alguna, es el caso de Laszlo Gudrick, el c�lebre poeta checo que muri� en un d�a como hoy, hace ya 70 a�os.

Desconocido para la mayor parte de la gente, pero con una s�lida reputaci�n entre los c�rculos vanguardistas europeos de principios de siglo, el joven Laszlo, nacido en 1901 en la peque�a ciudad checa de Kladno, muy cerca de Praga, no tuvo demasiado clara su vocaci�n por la poes�a durante su infancia. De hecho, Gudrick siempre hab�a mostrado especial predilecci�n por las matem�ticas, pero a los 18 a�os, tras mostrar su incapacidad para entrar en la carrera de Matem�ticas de la Universidad de Praga tuvo que abandonar su sue�o. Hab�a algo que sus padres no entend�an, a pesar de suspender estrepitosamente los ex�menes de matem�ticas, su hijo disfrutaba much�simo con ellas. Su padre, hombre pr�ctico, le consigui� un trabajo a su hijo como camarero en uno de los caf�s m�s importantes del movimiento literario checo, el �Zlavky�, donde se reun�an los principales grupos vanguardistas de la �poca, como el c�lebre grupo Devetsil. Gudrick se muestra muy interesado por estos grupos de j�venes que viven de ilusiones, sin preocuparse demasiado por el d�a a d�a. En este caf� donde conocer� al que ser�a su mentor en el mundo de la poes�a, V�tezslav Nezval, junto al cual descubre por fin que su pasi�n eran los n�meros.

Fue entonces cuando Laszlo Gudrick empez� su odisea particular a trav�s de su propio subconsciente, buscando las formas m�s apropiadas de expresar sus propios sentimientos. En 1925 culminar�a el proceso de creaci�n del �numerismo�. Uno de sus primeros poemas de calidad ser�a �Improvisation n.5�, publicado en 1926, en pleno apogeo vanguardista:

881321 6546 98462231
1813384920 89755882
162 __034 __88
_
8_ 45162 162 88 _70884__6

En poemas como �ste se ve�a claramente la frustraci�n que Gudrick sent�a por su vida en Praga, donde se encontraba preso (de ah� la gran profusi�n de 8, su n�mero por excelencia). As� las cosas, Gudrick madur�, cobrando importancia hasta alcanzar alt�simas cotas con �Schrudersbord� (1926) �Zlavky�s� (1928) o �5 reflexiones �ntimas� (1929), su obra maestra en la cual llegaba al l�mite de la introspecci�n, mostrando en sus poemas num�ricos con una crudeza turbadora los sentimientos que le ahogaban.

Con el apoyo y reconocimiento de sus compa�eros pero la indiferencia del p�blico, el poeta se retirar�a a vivir a Bratislava, d�nde fundar�a la llamada escuela de Bratislava, lugar de creaci�n incesante y motor del numerismo, movimiento que afectar�a a Europa a�os despu�s. Tristemente, Laszlo Gudrick, a�n joven, muere presa de un ataque de angustia a los 32 a�os. Hay muchas versiones seg�n su muerte, incluso hasta teor�as que demuestran su suicidio. Tristemente, de Gudrick nos quedar� su importante obra y su �ltimo poema, sobre el cual (debido a su �ltima cifra) tanto se ha especulado.

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martes, junio 03, 2003
Manifiesto
Odiaba este jodido mundo de censuras. Censuras no fijadas, censuras autoimpuestas, censuras que no exist�an pero que sin embargo estaban ah�. Sab�a perfectamente lo que pod�a y lo que no pod�a hacer, sab�a lo que querr�a hacer, a�n cuando no valiese de mucho. Sin embargo, consciente de la estupidez de sus propios actos, de la victoria de la sociedad sobre la persona individual se resign�. Prefiri� callar a decir muchas de las cosas que necesitaba, prefiri� el fr�o abrazo de la raz�n a sus impulsos. Fue entonces cuando necesit� darse argumentos a s� mismo. Los necesitaba porque sab�a que si no no ser�a suficiente, y claro que los encontr�. Los encontr� porque adem�s cont� con la complicidad velada de quien causaba todos sus males, si tal palabra pod�a ser usada en semejante contexto. Argumentos de doble filo. Crey� o quiso creer cuando la verdad es que nunca lo tuvo muy claro. Se alegraba pensando, pensando en que eran tonter�as, que nada ten�a demasiado sentido. Sin embargo el racionalismo nunca ha ganado la partida, y todav�a hay preguntas que no es capaz de responder, momentos de autosadismo en los que todo cambia. Se pregunta si tiene alg�na teor�a ingenua a�n no abatida. Se pregunta si los mensajes ocultos existen, si todo tiene una l�gica, hay tantas cosas sin sentido, y otras que lo tienen. Y mientras tanto, el mundo, en su iron�a cotidiana, se afanaba en preguntarle d�a tras d�a si hay preguntas que no tienen respuesta... A fin de cuentas el mundo es de los que juegan, pero tambi�n de los que no lo hacen.



domingo, junio 01, 2003
Terapia
-Mm, ya veo lo que le pasa a usted. S�, es un caso t�pico. Me da la impresi�n de que lo suyo va a ser un caso agudo de monoton�a. �No siente usted que todos los d�as son iguales y que est� como aburrido de todo?
-�
-Como pensaba, no se preocupe, no es grave. No ahora que hay tratamiento para eso, antes la gente se mor�a de monoton�a, �sabe?
-�
-S�, la Edad Media fue una �poca complicada. La gente se aburr�a mucho�
-�
-S�, s�, ver�. Le explico. Lo primero que tiene que hacer es leerse este libro. Estoy seguro de que le ayudar�. Trata sobre c�mo debe ser su comportamiento social y, sobre todo, de c�mo debe ser usted mismo. Por ejemplo, �a que usted no le presta demasiada atenci�n a las cosas que hace por la ma�ana, cuando desayuna?
-�
-Eso de normal es bastante ambiguo. Voy a ser m�s explicito. Piense en las magdalenas, o lo que sea que come al desayuno. �No est� cansado de su sabor? �Pero realmente se ha parado a saborearlas, sabe a que sabe su pasta de dientes?
-�
-Lo que yo le dec�a. Si es que esto parece obvio pero no lo es. Por eso ha sido tan dif�cil encontrar un tratamiento. Le aseguro que en quince d�as, usted se parar� a oler el aire cuando empiece a llover y disfrutar� viendo como la mantequilla se extiende por encima de una tostada.
-�
-Puede parecer est�pido s�, de hecho igual lo es. Pero le aseguro que vivir� mucho m�s feliz as� y todas esas sensaciones que ahora nota se le pasar�n.
-�
-Cierto. Le he comentado lo del libro pero hay algo m�s. Deber� tomarse estas pastillas durante un mes aproximadamente.
-�
-No, es para contrarrestar el efecto del libro, digamos que para compensar. Para evitar efectos secundarios.
-�
-S�lo en casos muy extra�os, pero se sabe de personas aisladas que se imaginan historias cuando van andando por la calle. Incluso se dice que miran a las personas al fondo de los ojos� Pero supongo que ser�n leyendas�



viernes, mayo 30, 2003
Tardes en el Savannah
Aviso: Se debe leer haciendo pausas exageradas en los puntos y en las comas
Mmm, recuerdo aquellos tiempos. De aquella si que nos divert�amos. Recuerdo aquellas tardes en el bar de Johnny� La m�sica sonando, el ambiente cargado, nuestra mesa all� en la esquina, donde nos sent�bamos siempre, d�a tras d�a. Recuerdo a Johnny, siempre tan callado, secando vasos detr�s de la barra, sirvi�ndonos ronda tras ronda de batidos de fresa (si, en aquella �poca �ramos as�), el viejo Johnny� Y aquellas partidas de poker, apostando galletitas saladas� Que peleas mont�bamos, recuerdo aquella tarde en la que Joe �El Dedos� consigui� cuatro pokeres seguidos. Pero que tonto era Joe, nunca pudo imaginar que al quinto empezar�an a sospechar� Me pregunto donde estar�n ahora los muchachos, Mike �El Muelles� (lo que era capaz de hacer con un palillo�), Ronny �El Matem�tico�, Jack �El Taxidermista�. Form�bamos un buen equipo� Me acuerdo tambi�n de Sarah, si, la guapa Sarah. Fue la mujer con los ojos m�s profundos que he conocido en mi vida, ten�a una gran personalidad, adem�s de grandes� dones, supongo que los chicos sabr�n lo que digo. Uhh, eso s� que era una mujer, o eso era lo que cre�amos nosotros, por lo menos antes de� eso. Era un secreto que ten�amos entre nosotros. Cada vez que alguno consegu�a llev�rsela a su habitaci�n, se encontraba con una sorpresa� En fin, supongo que esos tiempos han pasado, era lo mejor de nuestras vidas y donde queda ya�

Disculp�ndome por la calidad, sirva como gui�o al "novelista de Noia"



viernes, mayo 23, 2003
Peque�o Relato Interno (por la localizaci�n)
(Oficina Central del Hipot�lamo - 9:27 a.m.)
-Hola, buenos d�as.
-Buenos d�as, �en que puedo ayudarle?
-Mire, ven�a a por una orden de extra�amiento.
-�Una orden de extra�amiento? -pregunt�, extra�ado, el funcionario.
-S�, un decreto de esos que obligan a permanecer a la gente a una distancia de ti -contest� el hombre, incapaz de comprender el juego de palabras desde ese lado de la ventanilla.
-S�, si, ya entiendo. No viene mucha gente a pedir ese tipo de cosas, y �puedo saber qu� motivos alega?
-S�, ver�, es que desde hace unos d�as no consigo quitarme a cierta persona de la cabeza y como ten�a entendido que ustedes...
-Mmm, ya veo, y parece ser que a usted le molesta la presencia de esta persona, �no?
-Eh, hombre, que me moleste... Digamos que me hace sentir inc�modo, que me provoca sensaciones desagradables...
-�Podr�a definir mejor eso de "sensaciones desagradables"?

Llegados a este punto, el hombre notaba como sus manos se empapaban de sudor, le hab�a costado mucho llegar hasta all� y decidirse a dar el paso, y ahora parec�a que no iba a ser tan f�cil. Empezaba a preguntarse si deb�a haber venido.

-Esto... pues no se, es una opresi�n en el pecho, unas ganas de suspirar, una sensaci�n rara... -se dio cuenta de lo que estaba haciendo. �Es realmente necesario todo esto?
-Por supuesto, son preguntas rutinarias, es para comprobar que usted relamente quiere pedir la orden. De todas formas sabr� que todo esto tiene que dictaminarlo un juez...
-Bueno, no se demasiado como va el tema...
-Es que nosotros no podemos decretar esa orden sin un juicio previo.
-Pero, �un juicio? �contra qui�n?
-Hombre, usted est� acusando a alguien de una cosa, pero puede haber gente que est� en su favor. En estos casos, el coraz�n y algunas partes del lobulo frontal suelen ejercer la defensa.
-Ah -el hombre no sab�a que responder. Pero entonces...
-Mire, le dir� lo que vamos a hacer, usted primero hable con su abogado, hay veces que estos casos se solucionan con un acuerdo entre ambas partes o simplemente con el paso del tiempo. Eso suele ser lo mejor.
-Ah, usted perdone, pero es que no sab�a como iban estas cosas, tiene que comprenderlo.
-Si, la verdad suelen ser procesos complicados, por no son muy comunes.
-Bueno, entonces hablar� con mi abogado y ya veremos lo que se hace... Muchas gracias de todas formas.
-De nada, aqu� estamos para ayudarle -contest� el funcionario con una gran sonrisa en la boca.
-Para ayudarme...-pens� el pobre hombre.



jueves, mayo 15, 2003
Paseo
Para �l ese era el mejor momento del d�a. Le gustaba aspirar el aire fresco nada mas abrir la puerta, ese aire que le recordaba que a�n estaba vivo, que le alegraba sin saber muy bien por qu�. Siempre hac�a ese paseo todos los d�as. Casi siempre el mismo itinerario, nunca se cansaba. Nunca se cansaba porque siempre encontraba algo nuevo en lo que fijarse, una flor, dos ni�os jugando en el parque. Pensaba que los peque�os detalles eran lo importante de la vida. No cre�a en la felicidad absoluta, cre�a en esos peque�os momentos (los momentos perfectos, pensaba) en los cuales te sientes bien y sabes que por un momento ser� as�, por muchos problemas que tengas. Por eso le gustaba mirar a la gente. Siempre miraba a la gente. Las personas le parec�an a la vez tan cercanas y tan lejanas, tan iguales y tan distantes... Nunca se cansaba de observar a la gente, sus comportamientos, de imaginarse su vida, su casa... A veces se le pon�a una sonrisa tonta en la cara y lo sab�a, pero realmente le daba igual, nadie le podr�a quitar ese momento. Miles de ideas cruzaban su mente en ese paseo. A veces se le ocurr�an historias fant�sticas, otras veces se dedicaba a contemplar el paisaje o se encontraba con alguien. Pero lo que ten�a claro es que el paseo de las 9:30 era el mejor momento de su d�a.

A Ra�l le jod�a mucho tener que sacar el perro. Vale que lo quer�a s�, pero hab�a veces que odiaba tener que salir todos los d�as despues de cenar a dar la misma vuelta con �l. Ten�a que reconocer que le hab�a cogido cari�o, pero el momento de sacar al perro a pasear no era digamos, lo mejor del d�a. A Ra�l le molestaba mucho no tener nada que hacer durante esa media hora que mirar para el perro, ver a otros haciendo lo mismo que �l y ocupar su mente en sus problemas. Quiz�s por esto �ltimo le jod�a tanto sacar al perro. All�, a solas con �l no pod�a mantener su mente en otra cosa que no fuesen sus problemas. Su vida no le gustaba demasiado, un trabajo aburrido, mon�tono, todos los d�as lo mismo al llegar a casa... Tampoco se quejaba, simplemente tiraba para adelante y ya est�. Pero all� en el parque, todas las cosas que amargaban a Ra�l llegaban juntas. Mientras el perro jugueteaba alegremente, un nubarr�n gris de ideas lo atacaba. La mayor parte de las veces se hac�a el sordo, prefer�a no pensar, era el �nico m�todo que hab�a encontrado para seguir adelante. Hab�a tantas cosas que le molestaban pero que se callaba...


Dedicado a dos perros, al protagonista de la historia y, como no, a L�a.



viernes, mayo 09, 2003
Servicios m�nimos
Por causas ajenas o no al individuo responsable de todo esto, Lobotom�a se ve reducida a servicios m�nimos durante las pr�ximas dos semanas o asi.. Rogamos sepan guardar la compostura y disculpen las molestias. Suplicas, proposiciones indecentes, amenazas, etc. ser�n aceptadas y convenientemente ignoradas. En caso de necesidad, Lobotom�a recomienda a lot of, Kuantic, o, en casos muy extremos EHQCD, si bien no se hace responsable del contenido de los anteriores blogs.

"I realize now how much she is like the others, so cold and distant. Many people are like that..." Travis Bickle (Taxi Driver - Martin Scorsese)



viernes, mayo 02, 2003
�Te pasa algo?
-�Te pasa algo?
-�Qu�?
-Que si te pasa algo.
-�Algo de qu�?
-No s�, te noto extra�o.
No (quieres / puedes / miras hacia los lados como si alguien os estuviese espiando / sabes c�mo / te atreves a / necesitas / sonr�es al) dec�rselo para que ella (lo sepa / no se enfade / no sospeche / no salga gritando / lo intuya / lo crea). �Acaso (tienes miedo de / sabes / supones / te esperas / no te sorprender� / te gustar�a) lo que va a pasar? Ella (tiene confianza en ti / te quiere / te odia / te teme / es budista / se aburre / se lo espera) y por eso sabe que algo te pasa, o quiz�s (no / se lo han contado / lo hace por curiosidad / es un acto reflejo / ha tomado demasiado caf�) y todo esto que est�s pensando no es m�s que (un acto de insensibilidad m�s / un esc�ndalo en la v�a p�blica / una muestra de amor / ganas de tocarte las narices / su sincera amistad / un comportamiento habitual). De todas formas, tu sabes que (te molesta / te gusta / quieres contestarle / te irrita / su padre es camionero / la quieres) y no deja de ser ella. As� que (sonr�es / lloras / eructas / cierras los ojos / hablas). Porque sabes perfectamente que (si / no) te pasa (algo / nada)

Dedicado a todas aquellas mujeres que lo hayan preguntado alguna vez en su vida.



martes, abril 29, 2003
Minutos publicitarios (II)

No se muevan de sus pantallas, volvemos en unos minutitos...



viernes, abril 25, 2003
Noche
Risa, m�sica, adolescentes, rimmel, vaso, hielo, vestido, saludo, pista, carretera, coche, ne�n, suelo, v�mito, risa falsa, bisbal, incomodidad, bacardi, pastilla, borracho, maquillaje, gomina, camiseta, hielo, mayor, estupidez, volumen, ojos, pub, enrollarse, pelea, felicidad, verg�enza, cristal, martini, ambulancia, porro, bailar, m�sica dance, humo, belleza, gritos, alcohol, criticar, tacones, rottweiler, tunning, conversaci�n absurda, dj, chupito, calle, llorar, infiel, gente, absurdo, social, ginebra, sexo, ligar, mon�tono, ver, esperar, encontrarse, luz, tirado, sociedad, convenio, costumbre... Noche



martes, abril 22, 2003
Ajedrez
Hab�an quedado en un caf� (e4,c5) Los dos sab�an a lo que iban y por qu� iban, tras los primeros formalismos, mas fr�os que nunca (d4,c x d4) los argumentos salieron. �l intent� salvar la situaci�n (Ac4,Ac7) A pesar de que los dos conoc�an la jugada contraria (Ae3,Ag7) hablaban, intentando anticipar la respuesta. Se mostraron las primeras amenazas, las primeras frases dolorosas (Ab3,Tc8), los ataques audaces, las defensas comprometidas. Cada palabra buscaba una reacci�n, una respuesta (Cda-e2,b5) Las frases, igual que alfiles penetrando en los escaques enemigos, se intercambiaban intentando causar el mayor da�o posible al enemigo (A x g7, R x g7). Al fin, el ultim�tum, como una celada abierta por ella ante las desconcertadas figuras negras (Cb6, T x b4) �l no supo contestar sin hacerle m�s da�o, y hac�rselo a si mismo (Ra3, T x c2) Los dos conocieron el final, inevitable (Ra2,Te3) y el rey negro qued� solo, apoyado en el tablero, s�mbolo de su derrota. Mientras la ve�a marcharse para no volver a verla nunca m�s, se dio cuenta de que hab�a olvidado decirle que la quer�a.



lunes, abril 21, 2003
Mal sue�o
La mujer contemplaba la escena horrorizada. Delante de ella, dos hombres vestidos con un mono azul se afanaban en conectar el extremo de un extra�o aparato al brazo de su marido. C�gele una vena, le dec�a el m�s gordo al otro mientras este buscaba un lugar donde insertar la aguja met�lica.

Hab�a sido todo muy r�pido, el desmayo, la llamada al hospital, aquel hombre que la tranquilizaba, la visita de aquellos dos operarios� La m�quina empez� a funcionar, emitiendo un sonido grave y mon�tono. En ese instante, uno de los hombres se dio la vuelta y mir� a la se�ora. No se preocupe, le dijo. Esto no es nada grave, su marido ha tenido un problema, suponemos que debido a un uso demasiado prolongado de un neuro-estimulante. Normalmente no suele suceder, pero a veces las mol�culas de la sangre se ven afectadas por las ondas electromagn�ticas y se desestabilizan, pero con una filtraci�n y polarizaci�n se recomponen perfectamente.

La pobre se�ora no hab�a entendido nada de lo que hab�a dicho el hombrecillo, s�lo que aquello hab�a sido culpa del maldito chisme ese. El neuro-estimulador. Lo hab�a comprado hace un par de semanas, dec�a que relajaba much�simo y siempre se lo pon�a al llegar del trabajo. A ella nunca le hab�an gustado esas cosas, as� como no le gustaba el ruido que hac�a la dichosa m�quina, ni los monos azules (Brainstorm Ltd, pon�a en ellos).Diez minutos despu�s, los operarios hab�an acabado. Antes de irse, le dijeron a la mujer que intentase no hablar del tema con el marido, ya que no se acordar�a de nada al d�a siguiente.

A la ma�ana siguiente el hombre se despert�. Ten�a la boca seca y la sensaci�n de haber tenido un sue�o raro pero no se acordaba muy bien de qu� era. Tampoco entendi� por qu� su mujer se ech� a llorar cuando le dio los buenos d�as.


Dedicado a Clarisse McClellan



miércoles, abril 16, 2003
Vida y hechos de los santos
Entrando en estas fechas, tan especiales para todo cat�lico practicante como se que mis lectores son (verdad?), a uno le inunda una sensaci�n de que no es digno del Para�so, que no es lo suficientemente piadoso ni recto como para merecer tama�a recompensa al fin de sus d�as. Es por esto, por lo cual he cre�do conveniente echar un vistazo a la vida de aquellos que han realizado hechos tan piadosos y milagrosos, aquellos que han sido canonizados por la Santa Iglesia Cat�lica en virtud de sus actos.

�A qui�n no le gustar�a tener las ideas tan claras como san Expedito? Soldado romano que cuando quiso convertirse al cristianismo se le apareci� un cuervo que le susurraba "Ma�ana, ma�ana" tent�ndolo a postergar su decisi�n. Pero �l, firmemente, pisando al cuervo dijo "HOY", dando muestras de gran rectitud.

Qu� decir por ejemplo de santa �gueda, que fue recluida en casa de una mujer llamada Afrodisia, con el fin de que hiciese como sus 5 lascivas hijas y perdiese la virginidad; o de santo Domingo de Guzm�n, del que se calcula que orient� a 100.000 ovejas descarriadas por el recto camino convirti�ndolos a la fe cat�lica (en 21 a�os que predic�, hace un promedio de 8�8 conversiones por d�a, en S.I. ser�an 0,368 conversiones/hora, sin descontar domingos y festivos).

Todos deber�amos tener nuestras prioridades tan claras como san Lorenzo, al que no le import� ser torturado con escorpiones y despu�s ser asado a la parrilla o como santa Juana Chantal, que al pedirle la mano un hombre rico se grab� en el pecho con una l�mina de metal el nombre de Jes�s.

Por �ltimo, y como no deseaba extenderme m�s, quiero llamar la atenci�n sobre mi santo preferido, san Benito abad, hombre que combat�a las tentaciones impuras que le hac�a el demonio revolc�ndose en un arbusto espinoso. Pues lo dicho, tomad nota de estos grandes hombres y mujeres, y puede que alg�n d�a se�is tan admirados como ellos lo son. Ite, misa est.


Todos los hechos de los anteriores santos son ver�dicos y confirmados por la Iglesia Cat�lica (sin comentarios)



sábado, abril 12, 2003
Comfortably Numb
Hello?
Is there anybody in there?
Just nod if you can hear me.
Is there anyone at home?
Come on, now.
I hear you're feeling down.
Well I can ease your pain,
Get you on your feet again.
Relax.
I need some information first.
Just the basic facts,
Can you show me where it hurts?

There is no pain, you are receding.
A distant ship's smoke on the horizon.
You are only coming through in waves.
Your lips move but I can't hear what you're saying.
When I was a child I had a fever.
My hands felt just like two balloons.
Now I got that feeling once again.
I can't explain, you would not understand.
This is not how I am.
I have become comfortably numb...

(Pink Floyd - Comfortably numb)



viernes, abril 11, 2003
Teor�a de la Relatividad General
No ocurri� justo en el momento de despertarse. Lo cierto es que ya llevaba un momento despierta, la mirada fija en el techo, no sab�a muy bien por qu� raz�n. Hab�a demasiadas preguntas en su cabeza, algunas con una respuesta que intentaba no escuchar y otras sin ella. El techo la miraba, silencioso, sabedor de que poco pod�a hacer m�s que presenciar la escena. De repente un pensamiento cruz� su mente dej�ndola paralizada. El mundo no es racional. Puede sonar est�pido, de hecho no tiene mucho sentido, sin embargo ese pensamiento la hace estremecerse, porque no puede quit�rselo de la cabeza. Quiz�s en ese momento se haya dado cuenta de que no puede responder las preguntas con las que desayuna de un tiempo a esta parte. El mundo no es racional.

Entonces qu� es lo que tengo que hacer, se pregunta. Seguir adelante, no buscar ninguna explicaci�n, confiar en el destino o en alguna estupidez por el estilo. No se da cuenta de que sigue buscando algo con lo que explicar sus dudas, algo con lo que justificarlo todo. Se siente perdida porque sabe que no escuchar� una voz que le diga lo que tiene que hacer.

Intenta perder sus pensamientos en la ducha, pero es precisamente ah� donde m�s piensa, a�n cuando el recorrer de las gotas calientes sobre su piel mojada la tranquiliza. Finalmente se dice que todo pasar�, que el tiempo todo lo cura, y parece convencerse a s� misma. Sabe perfectamente que esto es una estupidez, que est� hasta las narices de la primavera y que se siente imb�cil.

Entonces, abre la puerta y decide ir a buscar a su destino. Una ma�ana m�s.




miércoles, abril 09, 2003
Teor�a de la Relatividad Especial
La puerta se cerr� detr�s de m� y un hombre con una bata blanca acudi� instant�neamente a recibirme. Ten�a miedo, pero me tranquiliz� un poco ver al doctor.
-Usted es el nuevo no? Bienvenido a nuestra cl�nica. Como supongo que ya sabr�, pasar� un tiempo aqu� as� que voy a ense�arle las instalaciones. S�game por aqu�.
Sin darme tiempo ni a responder el doctor se gir� y empez� a andar hacia la puerta de la sala
-Mmm, vamos a ver su expediente� Ah, percepci�n distorsionada de la realidad, tenemos algunos hu�spedes con este problema�
-Ehh, si, pero es una enfermedad cr�nica que
-Ya ya, disculpe, nos hacemos cargo, aqu� estar� hospedado con todo tipo de comodidades.
Abri� una puerta y pasamos a una sala amplia, iluminada por un tubo fluorescente que daba un aspecto t�trico a la estancia. Todo me empezaba a parecer una pel�cula.
-Pase, pase. �sta es la sala principal, donde todos nuestros hu�spedes se re�nen la mayor parte del d�a. Hombre Mu�oz, �qu� tal? -se dirigi� a un hombre calvo de gafas que le�a un libro.
-Pues ya ves, aqu� liado con �Los Miserables� como siempre �dijo se�alando la tapa del libro, donde se le�a �Cien a�os de soledad�.
-Este Mu�oz� Siempre con su libro� Pero sigamos, sigamos, venga usted a ver el jard�n.
Pasamos por una puerta corredera, all� se ve�an varios residentes m�s la mayor�a de ellos sentados al sol, sin hacer nada. Hab�a un hombre barriendo las escasas baldosas que all� hab�a. De pronto, mi atenci�n recay� sobre una mujer, ya anciana. Se dedicaba a arrancar los p�talos de cuanta flor ve�a en el jard�n. En ese momento me d� cuenta de d�nde estaba y me asust�.
-Mire doctor, creo que yo no deber�a estar aqu�, quiz�s el expediente est� equivocado�
-Jajaja, s�, ya veo. Todo el mundo pasa una fase como usted, pero pierda cuidado, pronto se acostumbrar� y ya ver� como le gusta estar aqu� �el doctor sonre�a, mientras tanto el hombre segu�a barriendo concienzudamente la misma baldosa.
-Hombre Luis, �qu� haces con el nuevo? �un hombre con un sombrero de copa hablaba detr�s de m�. Hola, yo soy Alfredo, parece que ya conoces a Luis. No le hagas mucho caso, sufre de doble personalidad, se cree que es uno de los doctores �me dijo confidencialmente con una sonrisa que me puso los pelos de punta.
Yo no ten�a que estar all�, estaba lleno de locos, el p�nico me invadi� de pies a cabeza. De repente levant� la cabeza. En la fachada de la casa brillaba una placa. Su inscripci�n dec�a: �Si nos asust�is es porque tenemos miedo de que se�is vosotros quienes tengan la raz�n�.



miércoles, abril 02, 2003
El sue�o de la raz�n produce monstruos
Que relativo se ve el mundo desde esta ventana, pens� Pablo, mientras ve�a a los ni�os matar gatos a pedradas. En ese mismo momento uno de ellos fue alcanzado. La sangre brot� instant�neamente. La cabeza ensangrentada fue a parar al suelo. Todos los ni�os quedaron paralizados mientras el resto de los gatos segu�a escapando. No sab�an qui�n hab�a suido, no pod�an haber sido ellos, la piedra hab�a venido de otra direcci�n. Las l�grimas acud�an a sus ojos.

Unos minutos m�s tarde, la luz de una ambulancia invad�a la calle. Los m�dicos contemplaban anterrorizados la escena. Poco pudieron hacer por el pobre muchacho, inconsciente ya desde mucho antes. La brecha en la cabeza fue mortal.
Al d�a siguiente, la calle se convirti� en un desfile de vecines en bata de cuadros declarando que estaban hartas de los yonkis a hordas de reporteros de TVE que de verdad cre�a que este tipo de opiniones ten�an alguna clase de inter�s. Un operario municipal esparc�a arena sobre el charco de sangre coagulada. Por su parte, los citados yonkis asist�an en ese mismo momento a una conferencia de Ruiz Gallard�n. Los municipales intentaban disolver a un grupo de turistas alemanes en sandalias que no dejaban de sacar fotos a la sangre y a las amas de casa mientras los gatos asist�an curiosos a la escena.

A�n no eran las doce cuando ya hab�a aparecido los primeros inmigrantes ilegales (todos excepto Vasyl, que lo hac�a por vocaci�n), vendiendo discos y juguetes venenosos que pueden desprender piezas peque�as en sus mantas. No duraron all�i mucho tiempo, ya que recogieron sus b�rtulos en el momento de la aparici�n de los primeros antidisturbios, llamados por un vecino que aunque comunista, no soportaba ver las canillas de los alemanes, enrojecidas por el Sol.

Estos �ltimos junto con las vecinas hicieron causa com�n y sin saber muy vien por qu� organizaron una marcha pac�fica en la direcci�n de los antidisturibios. Los polic�as tuvieron que recurrir a la �nica salida que les quedaba. Empezaron a caer las primeras gotas. Alg�n alem�n no se di� cuenta de que eran gases lacrim�genos hasta que se les empezaron a enrojecer los ojos, a juego con su piel. Algunos ni�os que se hab�an juntado detr�s de los manifestantes aprovecharon para incendiar algunos contenedores. Sin embargo, tras unos instantes de duda, todo el mundo decidi� volverse tranquilamente a casa, no sin antes comentar lo bien que hab�a estado el evento, intercambi�ndose los tel�fonos para futuras reuniones.

Los antidisturbios, con la satisfacci�n del deber cumplido, se fueron de all� olvidando por completo los contenedores en llamas. Quiz�s fue �sta la causa de que Ram�n, un pobre camionero, no pudiese frenar a tiempo, ni evitar que su cami�n cisterna volcase, derramando la carga que llevaba.

Era incre�ble ver la calle inundada de nata montada Pascual. El manto blanco lo cubr�a todo. Afortunadamente, los yonkis, que hab�an decidido darle un plant�n a Gallard�n, ya estaban de vuelta y decidieron organizarse para limpiar la calle, bajo las atentas miradas de las vecinas...

...Pablo abri� los ojos. Joder, pens�, ya me he vuelto a quedar dormido viendo el telediario.


P.D: En referencia a �sto, digamos que lo he escrito por que s�, entre otras cosas. A diferencia de otros textos (ser�a cobarde negarlo), �ste no va a dirigido a ning�n sector del p�blico as� que no admito reproche alguno. He dicho. (Aunque el chisme para la votacion de la pagina dentro de Bitacoras.net sigue estando en la esquina superior izquierda)



domingo, marzo 30, 2003
Minutos Publicitarios



viernes, marzo 28, 2003
Aumente su calidad de vida gracias a la Electromagnetoterapia Craneal
�Cu�ntas veces no se ha preguntado por qu� su cerebro sigue haciendo cosas absurdas, siguiendo rutinas sin sentido, man�as tontas, pensamientos improductivos o simplemente guarda recuerdos que preferir�a haber olvidado? Pues todo esto ya tiene soluci�n. Porque en Brainstorm Cybernetics estamos constantemente trabajando para su felicidad.Tras una larga investigaci�n del problema, seguida de una importante fase de desarrollo y testeo, nuestros equipos m�dicos han encontrado la soluci�n, la Electromagnetoterapia Craneal (EMT-C).

�Qu� es la Electromagnetoterapia Craneal?
Tras tan complejo nombre se esconde una no menos compleja operaci�n quir�rgica. Por medio de sofisticados emisores de radiaci�n magn�tica y peque�as descargas el�ctricas controladas (siempre inferiores a 0,2 microamperios) realizadas por electrodos situados en lugares espec�ficos de su cr�neo, nuestros cualificados expertos son capaces de modificar o borrar cualquier informaci�n, proceso o recuerdo de su cerebro. As� de f�cil, usted s�lo debe elegir qu� quiere conservar y qu� quiere modificar.

�En qu� consiste la operaci�n?
La realizaci�n de una Electromagnetoterapia Craneal no es en absoluto peligrosa aunque si compleja. Sin embargo, gracias a los avanzados m�todos de estimulaci�n electromagn�tica de Brainstorm Cybernetics Ltd. la operaci�n no necesita de incisi�n alguna y usted solo deber� ser anestesiado durante el proceso para evitar cualquier tipo de dolor o inconveniente. Durante este tiempo, su cerebro ser� estimulado convenientemente para conseguir el efecto deseado. Sin embargo, podr� usted guardar el obligado d�a de reposo tranquilamente en su casa, ya que esto no comporta ning�n riesgo.

�Qu� peligros tiene la Electromagnetoterapia Craneal?
Gracias al minucioso programa de experimentaci�n con animales, m�s tarde aplicado a personas voluntarias, la EMT-C tiene unos riesgos muy minimizados, de alrededor de un 1,6%, algo inferior a cualquier operaci�n com�n de apendicitis. Tampoco hay ning�n peligro derivado de las radiaciones magn�ticas ya que en ning�n momento �stas superan los 5 mT (20% de la intensidad electromagn�tica que un adulto puede soportar). Adem�s, nuestros profesionales le realizar�n un chequeo completo gratuito antes de someterse a la operaci�n, as� como un TAC (Tomograf�a Axial Computerizada) de su cerebro destinado a detectar posibles problemas.

�Crea la Electromagnetoterapia Craneal alg�n tipo de efectos secundarios?
Los efectos secundarios derivados de una EMT-C han sido encontrados s�lo en casos aislados y en casi su totalidad subsanados en una posterior sesi�n. De todas formas, si tras la operaci�n usted nota cualquier tipo de molestias, dolores de cabeza, o la modificaci�n de la informaci�n de su cerebro no se ha producido correctamente, nuestros expertos analizar�n su caso para su posterior soluci�n en otra intervenci�n sin ning�n tipo de costes para usted.

�Es la Electromagnetoterapia Craneal para m�?
Esa pregunta no puede ser respondida por nadie mejor que por usted. �Tiene alguna man�a recurrente?�Est� harto de recordar ciertos momentos de su vida?�Su coraz�n acostumbra a decirle que haga una cosa y usted es incapaz de impedirlo?�Piensa en cosas en la que no le gustar�a pensar? Todo esto son problemas que ya tienen soluci�n gracias a la EMT-C. Es algo tan sencillo como borrar de su cerebro aquello que no le gusta, todo aquello que le impide ser feliz. Adem�s, si todav�a sigue teniendo dudas, nuestro equipo de psic�logos (cualificados y con amplia experiencia) le ayudar�.

�Puedo permitirme el coste de una Electromagnetoterapia? En Brainstorm Cybernetics Ltd. creemos que todo el mundo tiene derecho a serfeliz. LA EMT-C no es en absoluto una operaci�n cara, a pesar del avanzado instrumental electromagn�tico utilizado. De todas formas, existen varios m�todos de financiaci�n para que usted pueda escoger el que mejor se adapte a usted. El �ndice de satisfacci�n entre nuestros clientes es muy elevado y realmente creemos que gracias a la EMT-C usted podr� mejorar su calidad de vida.

La Electromagnetoterapia Craneal es ya una soluci�n a los problemas de muchas personas. �Por qu� no probarla? Inf�rmese en cualquiera de nuestras cl�nicas o m�ndenos un e-mail a EMT-C@brainstorm.co.uk



martes, marzo 25, 2003
Secundario
Me gusta verte cada tres o cuatro meses. Cuando nos encontramos por la calle y los dos sabemos que tenemos que hablar, que no nos vale con saludarnos. Me gusta pararme a hablar contigo y ver tu sonrisa, ese brillo de tus ojos, buscar todos los temas en com�n para alargar un poco el momento hasta el punto en el que ya no se nos ocurre nada y nos quedamos mirando el uno al otro, como si no quisi�semos que acabase la conversaci�n. Un par de bromas, las t�picas. Los temas de cortes�a. Tanto t� como yo sabemos que no nos une nada, que nunca podr�amos sentarnos en un bar a hablar, pero sin embargo me siento c�modo contigo. Quiz�s por eso despues de verte llego a casa pensando que es una pena que no pases de ser un personaje secundario en mi vida. Pero pens�ndolo bien, igual es mejor que sea as�. Que siga pensando lo buena persona que eres despues de verte y que nos despidamos sin saber cuando volveremos a hablar, dese�ndonos lo mejor lo uno al otro y quedando con este sabor de boca.



martes, marzo 18, 2003
Sirenas
Nasra duerme en su habitaci�n ajena a todo. Tiene el ce�o fruncido, qui�n sabe debido a qu� sue�o, y su respiraci�n mueve ligeramente la s�bana que la cubre, entremezcl�ndose con los cabellos sueltos de su melena oscura. En la habitaci�n colindante, sus padres ven la tele. Su cara refleja preocupaci�n, y en sus ojos s�lo se lee una palabra, Miedo. Con M may�scula. Ellos saben que muy pronto empezar� todo, han pasado 12 a�os desde aquello pero a�n no lo han logrado olvidar. Rezan d�a y noche para que no les pase nada ni a ellos ni a su hija, para que algo los salve de lo que parece irrevocable...

Nasra duerme tranquila. Todav�a no conoce el sonido de las sirenas. Sus o�dos no han escuchado ese sonido que har� que su a�n joven cuerpo de 12 a�os se estremezca, sabedor del bombardeo que anuncian. Todav�a no sabe lo que ser� dormir bajo el sonido de las bombas, de los antia�reos, de los aviones en vuelo rasante. No tiene muy claro a�n porque hay tanta gente con armas por las calles y las esquinas est�n sembradas de trincheras.

Su madre se echa a llorar. Demasiados recuerdos en su mente. Se pregunta por qu� su hija deber� pasar por lo que ellos ya han pasado. Por qu� tendr� que conocer lo que se siente en un refugio excavado como buenamente han podido en la tierra, bajo la intermitente luz el�ctrica de alguna linterna, con la mirada perdida, esperando a que pase todo y rezando por que no pase nada.

Su padre tampoco est� tranquilo. En su retina, recuerdos de hace ya tanto tiempo, cuando miraba por las noches al cielo y ve�a las diminutas luces de las trazadoras de los antia�reos, intentando lo imposible frente a los oscuros aviones enemigos. Recuerda los incendios nocturnos en la ciudad. Recuerda la sensaci�n de levantarse cada ma�ana sin haber dormido demasiado y con la angustia de saber si sus amigos, familiares, o conocidos a�n est�n vivos. Ni aquella vez ni �sta se ha enrolado en ninguna milicia. �l ha preferido quedarse en casa, cuidadndo de sus tesoros m�s preciados, sus dos mujeres. Sin embargo guarda una pistola en casa por lo que pudiera pasar, y no sabe exactamente a qui�n temer m�s, si a los soldados norteamericanos o a los de su propia naci�n.

Mientras tanto Nasra sigue durmiendo profundamente. Y yo, yo me pregunto cu�nto tiempo podr� seguir haci�ndolo, antes de que los misiles, las bombas, las muertes, las ametralladoras se lo impidan. Y todo con esa macabra m�sica de fondo, con esa sirena que erizar� la piel de Nasra d�a tras d�a...

PAZ



domingo, marzo 16, 2003
Nosotros tambi�n tenemos voz
Una vez m�s all� est�bamos. Las dos Espa�as enfrentadas. Dos grupos sociales enfrentando los unos a los otros. Otros argumentos o quiz�s los de siempre en medio. Vecinos, conocidos, familiares en bandos opuestos. Palabras que no se deben decir y o�dos que no quer�an escuchar. La provocaci�n como �nico m�todo para que la gente piense sobre el problema. No fue justo, dec�a alguien, claro que no lo fue. No fue justo porque en una democracia nadie merece ser tratado de esa forma, a nadie se le puede insultar por el mero hecho de asistir a un acto electoral. Precisamente por eso el hecho en s� es triste. Porque frente a un sistema injusto en el cual un lider pol�tico ostenta el poder, a�n en contra de la ciudadan�a, no podemos quedar con los brazos cruzados. En otros tiempos hablar�amos de pronunciamentos militares. Hoy, gracias a Dios o a quien quiera que est� all� arriba ri�ndose de nosotros (me consta que as� lo hace) como dec�a Jose Saramago ayer, hay una nueva potencia mundial que se opone a los que mandan, no es una nueva superpotencia econ�mica o un antiguo imperio que renace, somos nosotros, el pueblo.

Pues bien, dec�a en contra de la ciudadan�a, pero me refer�a al caso espa�ol, porque en nuestra Galiza tristemente el hombre al cual le fuimos a gritar est� m�s que de sobra legitimado y lo seguir� estando bastante tiempo, me temo. Estamos hablando de una persona de 81 a�os, ex-ministro franquista, l�der de un pol�tico que a�n no ha condenado p�blicamente al regimen dictatorial, al frente de un gobierno que sumerge a nuestro pa�s en el m�s miserable de los retrasos, oblig�ndo a emigrar a casi todo aquel que quiere llegar a algo en esta vida. Pero lo m�s vergonzoso es que este hombre est� legalmente elegido y lo seguir� estando, porque tiene tras de �l a la gran mayor�a de la poblaci�n gallega. Mayor�a compuesta por un 25,55% de la poblaci�n casi asegurada (la tasa de envejecimiento gallega es de 107, lo que quiere decir que hay 1,07 personas mayores de 65 a�os por cada menor de 18 a�os, seg�n datos del 2000), mayores de 60 a�os que son los que llenan autobuses, m�tines y manifestaciones organizadas. Por eso no podemos quedarnos callados mientras vemos como nuestra tierra se queda atr�s, aislada del resto de Espa�a (por no decir ya de Europa) gracias a todos los votantes que piensan "bueno, non nos foi tan mal, haber� que botarlle outra vez a Don Manuel". Por eso gritamos, y no s�lo a Fraga, sino a todos los que all� estaban, porque se siente la rabia acumulada de ver como se r�en de ti.

En las caras de los que all� sal�an se reflejaba miedo, tambi�n ignorancia. Pens�ndolo despu�s uno tiende a compadecerse, no es justo tratar a alguien as�. Pero es que tampoco es justo que hoy Galiza sea una de las comunidades aut�nomas m�s empobrecidas de Espa�a. Con una industria muy poco desarrollada, por no hablar ya de las v�as de comunicaci�n con la pen�nsula o con las relaciones con el pa�s vecino. Por eso fue por lo que a�n sabiendo lo que hac�amos grit�, grit� cosas que no deber�an ser nunca gritadas y que s�lo la rabia te empuja a decir. A�n as�, tambi�n hab�a ignorancia en "nuestro" bando. Sinceramente, me pregunto cuantos de los que estaban alg�n d�a se dar�n cuenta de que posiblemente estuviesen gritando contra ellos mismos. Porque es muy f�cil gritar, lo dif�cil es saber por qu� lo haces. Por eso, lo mejor que se puede hacer es pensar por uno mismo, al margen de meterse entre un mont�n de gente que grita o no. Porque es muy f�cil que te confundas en la masa y ser manipulado a merced de unos u otros, que a fin de cuenta vienen a ser casi lo mismo con diferente nombre.

Por todo esto siento pena por mi pa�s, porque s� que por mucho que nos manifestemos, por muchas razones que demos, nada puede hacer cambiar esto, porque a ese 25 % les dir�n que somos unos provocadores, unos instrumentos pol�ticos y lo creer�n. Supongo que no tendr�n la suficiente entereza como para preguntarse seriamente a s� mismos, por qu� toda esa gente, yo dir�a centenares, mejor que decenas (esto pasa por llamarle manipuladores a los corresponsales de la Voz de Galicia), no s�lo compuesta de j�venes precisamente, les increpaba y les gritaba a la puerta del polideportivo o quiz�s s�... Lo �nico que me pregunto es por qu� casi todos bajaban la mirada.

Me gustar�a pensar que algo est� cambiando en la conciencia social de la gente. As� como se habl� del esp�ritu de Ermua en su tiempo, se empieza a hablar del esp�ritu del No a la Guerra, pero refiri�ndome al caso gallego, tristemente y por ahora, los gallegos tenemos lo que nos merecemos. O lo que la mayor�a cree que nos merecemos.


P.D:Hay veces en las que uno se ve obligado a hablar de pol�tica, a�n cuando no crea demasiado en ella, ni la web en concreto trate de estos temas. Por cierto, agradecer desde aqu� la labor a los miembros de la Plataforma Nunca M�is, que estuvieron en todo momento velando por el "pacifismo" y control de la manifestaci�



martes, marzo 11, 2003
2 minutos de gloria
Su cara reflejaba evidentes muestras de nerviosismo. Tanto �l como todos los que estaban all� sab�an que la grabaci�n no ocupar�a m�s de dos o tres minutos, en alg�n programa de relleno de esos que se ven cuando no hay nada mejor, o simplemente te apetece tener algo que haga ruido de fondo. Sin embargo, estaba nervioso, su piel transpiraba, las manos le temblaban, la respiraci�n se aceleraba, las ideas se le acumulaban en la cabeza y luchaban por salir doas juntas. Quiz�s por eso hablaba tan entrecortadamente.

Afortunadamente, el trauma no dur� demasiado. Las frases salieron como pudieron, llenando con sonrisas nerviosas y toses los espacios en blanco. A pesar de que realmente el tema a tratar era una completa estupidez, algo carente de inter�s m�s que para �l mismo, la dichosa historia de las fotos antiguas, hab�a quedado satisfecho, contando todo lo que pretend�a y soltando alguna mentira que otra para darle algo de inter�s al conjunto.

Recogieron los tr�podes y la c�mara y se fueron al coche. Odio los jodidos lunes, dijo ella. Como respuesta s�lo obtuvo una sonrisa de �l. La verdad, ya estoy algo aburrido de esto, respondi� al rato, siempre estos reportajes, dime tu nombre, cu�ntame tu historia, cinta, m�sica de fondo y a la mierda. Tu tranquila que en un par de a�os tienes un programa para ti sola, pero yo...

"Sale las doce y veinte. El viernes. Salimos el viernes a las doce y veinte. En la TVG". A esa hora 14 videos grabando simult�neamente, en busca de esos 3 minutos. Qu� pasa que no empieza, se preguntan todos. A las 12:24, todav�a no ha salido el reportaje, en su lugar se pueden ver im�genes de una iniciativa que os alumnos de nosequ� colegio hab�an realizado con nosequ� fin. A ver cuando termina esto, seguro que salimos despu�s. dice alguien. No se equivocaba, tras el reportaje, la presentadora da paso al siguiente video, �ste s� que es, piensan todos... Todos, no exactamente todos, porque en ese momento 9 videos se apagan y 9 familiares/amigos/vecinos apagan sus televisores, los 2:53 minutos de fama de sus hijos han pasado. Ahora s�lo les queda la cinta, para ense�arsela a todas las visitas/familiares/vecinos en los pr�ximos 2 meses.

Se sent� en el sof�. Se acababa de levantar, su vida era una mierda, se supone que deber�a estar buscando trabajo pero ese d�a no le apetec�a nada. Encendi� la tele, decidiendo que no iba a ver a Maria Teresa Campos otra vez. Puso la TVG, estaban echando nosequ� cojones de ni�os en un colegio. Joder, como odio esta mierda, cuando cojones encontrar� un puto trabajo para no tener que pasarme todas las ma�anas trag�ndome esta basura.

Basado en hechos reales



domingo, marzo 09, 2003
7:53
A Mark le gusta despertarse por las ma�anas y quedarse diez minutos mirando al techo tumbado en su cama. Le gusta sentir las finas gotas de lluvia mojando su rostro. Le gusta andar en silencio. Le gusta salir de casa con una sonrisa. A Mark le encanta oler el aroma del caf� reci�n hecho.

�l es feliz mirando las estrellas en una noche de verano, le gusta sentarse y escribir historias est�pidas que le hacen pensar en otras cosas, le gusta escuchar m�sica mientras cierra los ojos evocando momentos ya pasados, le encanta el olor de un d�a lluvioso, como pensar en estupideces. Disfruta cuando va con una sonrisa en su cara, viendo la reacci�n de la gente o cuando se pasa una tarde entera hablando, sinti�ndose a gusto consigo mismo. Se siente bien cuando compra una revista mes tras mes, imagin�ndose lo que traer� en su interior, o cuando se recrea en las cosas m�s absurdas, viendo como la mantequilla se esparce por la tostada. A Mark le encanta sentir el Sol en su espalda, el olor a salitre, ver pel�culas aunque sepa el final, mirar a la gente a los ojos. Tambi�n le gusta sentir que su coraz�n da un latido de menos, sentirse cansado al terminar un d�a o sentarse en su sof� a ver pasar el tiempo. �l no conoce nada mejor que una ma�ana fr�a con el Sol calent�ndole los huesos o que apagar el despertador y quedarse en cama cinco minutos m�s. Le gusta quedarse mirando a las personas desde lejos, imaginarse sus vidas, as� como acostarse todas las noches, sabi�ndose que se va a sumergir en alg�n sue�o fant�stico. Disfruta mir�ndose al espejo e intentando encontrarse a s� mismo. Nunca le pareci� una tonter�a tumbarse en el campo y mirar las nubes moverse. Mark es feliz pensando que el Universo est� creado en torno suyo y que todas las cosas conspiran para sorprenderle, para que su vida no sea mon�tona. Por eso se levanta todos los d�as pregunt�ndose que sorpresas tendr� preparadas.

Afortunadamente, todos tenemos un cacho de Mark en nuestro interior.


P.D:Hmm, esto es, como dir�a, curioso... Parece que Google, as� como otros buscadores ya incluyen mi p�gina en su base de datos. En cierto modo es frustrante porque lo de la parte de arriba de la p�gina (lo que sale en la barra azul) habr� que cambiarlo... En fin, les mantendr� informados. Por cierto, de algo si que me siento orgulloso

P.D. 2: Cre�as que no iba a ser capaz �eh?



jueves, marzo 06, 2003
El gran show
Los anuncios se acaban, comienza a sonar la m�sica de la cabecera, todos est�n ya preparados en sus puestos. Tras los �ltimos t�tulos de cr�dito, plano abierto del escenario. All� estas t�, esperando como cada noche. Sabes lo que vas a decir y c�mo, y supongo que sabr�s por qu�. Sabes que es lo que medio pa�s quiere o�r y les dices exactamente eso.

Noche tras noche creas un mundo m�gico, tu propio mundo, en el cual todos estamos reflejados pero en el cual todos nos vemos superiores. Nos das ya el gui�n escrito, nos dices de quien nos debemos re�r y a quien debemos odiar. Creas algo con lo que nos podemos entretener, algo de lo que nos podemos burlar, algo hasta tal punto despreciable y surreal que nos parece incre�ble, pero nos lo tragamos. Algo tan bajo que ni siquiera nos damos cuenta de que estamos viendo lo que podr�a ser nuestra propia vida, reflejada en la pantalla de nuestro televisor. Por eso triunfas, porque sabes que nos gusta ver lo que vemos todos los d�as, porque nos hace pensar que hay gente como nosotros y peor que nosotros, porque podemos hablar de ello al d�a siguiente, porque, lo que es m�s, podemos criticarlo en grupo, impunemente.

Sabes que lo que digas va a influir en la opini�n de millones de personas, porque para muchos eres infalible, se creen todo lo que tu dices. Por eso es que te respetan, porque saben que tu lo controlas todo, que con un movimiento tuyo su imagen podr�a cambiar, y no hay nada m�s importante en nuestra vida que la imagen. Im�genes, eso es lo que tu vendes. Porque todos, hasta el m�s est�pido sabemos que lo que nos ense�as no es real, que s�lo es una historia inventada por ti para que permanezcamos noche tras noche fieles a ti. Fieles a ti porque no eres tonto, y tambi�n sabes perfectamente que todo tu poder radica en nosotros, no eres como tantos otros que lo intentaron y fracasaron. Porque lo que tu sabes es que no nos puedes tratar como idiotas, por lo menos no abiertamente, porque sabes que tienes que aparentar estar en nuestro lado, uno de nosotros, hacernos sentir alguien, frente a todo ese zoo de personajes.

Me pregunto hasta donde llegar� tu poder, qu� l�mites tendr�s. cu�nto durar� tu reinado. Posiblemente nunca se acabe porque, quiz�s no ser�s tu, pero siempre habr� alguien que noche tras noche sepa que millones de personas est�n ah�, delante de su televisor, pendientes de cada uno de tus gestos, de cada una de tus palabras. Porque siempre habr� alguien que conduzca el reba�o.



martes, marzo 04, 2003
Summertime
La luz del flexo iluminaba toda la estancia. El �nico sonido audible era el del bol�grafo, furioso contra el papel. Parec�a como si intentase convencer de algo al espacio en blanco que ante sus ojos se abr�a. Paso la mirada una vez m�s por encima de lo escrito. �sto no vale una mierda, pens�, y posiblemente ten�a raz�n. Dej� el bol�grafo sobre la mexa y se levant�. Cuando las cosas no salen, no salen, se dijo. Hac�a unos d�as que no le ven�a nada, ni una misera imagen que poder plasmar en el maldito folio.

Se acerc� a la ventana. All� abajo la gente se afanaba con bolsas y carritos de un supermercado. Cada uno con una historia, pens�. Ten�a m�rito el que estuviese all� arriba, redactando las historias de todos �stos. No se imaginaba lo que deb�a ser levantarse cada ma�ana y encontrarse con seis mil millones de hojas en blanco esperando ser escritas con algo especial, algo distinto. Una de las cosas que m�s odian los seres humanos es la monoton�a, y no deb�a ser f�cil ser original d�a tras d�a...

Dej� la ventana. Sobre su mesa seguia el papel, desafiante, esperando ser llenado con alguna historia, algo que mereciese la pena ser contado. Algo que fuese lo suficientemente bueno como para que el que lo leyese pudiese acordarse de �l una vez le�do. Algo que convirtiese al propio lector en escritor, en pintor de sus propias imagenes. Prosa absurda, pens�. De qu� vale expresar sentimientos si �stos no valen para nada, por qu� desarrollar tus propias reflexiones si a fin de cuentas sabes que se acabaran perdiendo en el vac�o. Por que te gusta, se oy� decir.

Summertime, and the livin' is easy , berreaba Ella Fitzgerald mientras las pocas palabras contenidas en el folio se retorc�an antes de ser tiradas en la papelera. Igual ten�a raz�n...


Dedicado a todo aquel que haya escrito alguna vez un blog y al ser que recorre todos los d�as el paseo mar�timo sin saber que es el due�o del Universo.



lunes, febrero 24, 2003
Ninfa
Hab�a algo distinto all� arriba, estaba claro. Demasiados a�os viendo ese mismo acantilado para no darse cuenta. La imagen que guardaba en sus retinas era tan clara que, a�n sin darse cuenta por qu�, el hombre tuvo que detenerse para ver qu� era lo que no coincid�a. Los a�os le hab�an ajado la vista y a�n se encontraba lejos, sin embargo no tardo demasiado en ver aquel bulto casi al borde del acantilado, ocupando el lugar en el que antes descansaba una piedra.

Tras este primer momento de sorpresa, el viejo decidi� acercarse. Cuando subi� por el camino que conduc�a al acantilado y lleg� all� qued� petrificado por la belleza que ante sus ojos se mostraba. Encima de la piedra que el ya conoc�a, sobre la cual tantas veces se hab�a sentado a contemplar el mar desde aquel privilegiado mirador, reposaba silenciosa una estatua de cristal transparente. Los rayos de sol atravesaban su cuerpo y creaban hermosos arcoiris y brillos en su interior. Al viejo marinero no le cost� demasiado percibir que la estatua representaba fielmente la figura de una mujer de largos cabellos, la cabeza apoyada sobre sus propias manos, con adem�n pensativa mirando hacia el mar. Era indescriptible la sensaci�n de belleza, de frialdad, de soledad, de armon�a que llenaba el coraz�n del hombre. Debieron pasar minutos antes de que el hombre pudiese hacer algo m�s que mirar hacia ella, pregunt�ndose si formaba parte de un sue�o, o si realmente aquella hermosa mujer de cristal hab�a sido esculpida y colocada all� por alguien... o algo. El Sol ca�a y empezaba a ocultarse tras el horizonte, provocando que los reflejos se tornasen rojizos, haciendo m�s real si cabe, la silenciosa efigie.

El hombre tan s�lo se dio cuenta del tiempo que hab�a pasado all� cuando finalmente el sol se puso y la fresca brisa nocturna empez� a soplar. Decidi� volver a casa, all� se deber�an estar preocupando ya, era m�s tarde de lo normal. Antes de marcharse ech� una �ltima mirada a la hermosa ninfa, cuyo perfil se recortaba ahora, por acci�n de la luz de la luna, perfecto contra el marco oscuro de la noche. Aquella noche, el viejo marinero lleg� a casa y decidi� no contar nada de lo que hab�a visto, quer�a volver y comprobar que la estatua estaba realmente all� y no hab�a sido simplemente efecto de su imaginaci�n. El pobre hombre no pudo conciliar el sue�o pensanso en la belleza que hab�a visto.

A la ma�ana siguiente se dirigi� all� de nuevo. No era frecuente que saliese a dar un paseo por la ma�ana pero formul� una vaga excusa ante la curiosidad de su hija, extra�ada por el hecho. Recorre el camino con miedo, con temor de llegar all� y encontrar el acantilado vac�o, con la simple y solitaria piedra que d�a tras d�a ve�a all� y que probablemente, hasta ayer le habr�a parecido lo m�s l�gico que pod�a encontrar en aquel lugar. Sin embargo la estatua estaba all�. Fr�a y silenciosa como el d�a anterior. El viejo no puede evitar estremecerse al ver la precisi�n, la suavidad, el deleite con el que han sido tallada la figura. Sus brazos, su torso, su cabello, todo desprend�a una sensaci�n de belleza sublime, inexplicable.

Permaneci� all� unos minutos, pero el hombre decidi� bajar. Ten�a que cont�rselo a alguien. Quer�a que su hija la viera. Quer�a que sintiese ese escalofr�o de admiraci�n ante lo que s�lo se pod�a llamar belleza, no ten�a otro nombre. Tras explicarle brevemente lo sucedido, la joven y su padre volvieron a subir por el camino que llevaba al acantilado. Ella tambi�n conoc�a el camino, cu�ntas tardes no habr�a pasado corriendo por estos senderos siendo ni�a. Sin embargo hac�a bastante que no caminaba por aqu�, como casi todo el mundo en el pueblo. Tambi�n ella qued� muda de admiraci�n al ver la estatua. Ella tampoco supo expresar con palabras la sensaci�n de limpidez que el vidrio transparente transmit�a al espectador. �sto tiene que verlo todo el mundo pap�, es una maravilla, fue lo primero que dijo tras recobrarse de la sorpresa inicial.

Y as� fue c�mo ocurri�. La voz se fue corriendo entre la gente y cada d�a m�s y m�s personas se acercaban a contemplar la estatua. El lugar fue ganando tal popularidad que al viejo marinero hasta se le hac�a dif�cil encontrar un momento para verla con comodidad, con la paz del primer d�a. Esa ma�ana cuando se despert�, su hija le coment� que ma�ana vendr�a un equipo de televisi�n a hacer un reportaje sobre ella. El viejo pas� silencioso el resto del d�a. Al caer la noche subi� una vez el camino del acantilado. Quer�a verla como el primer d�a, a solas, con la luz de la luna remarcando su bello rostro y sus curvas hermosamente perfiladas. Ya casi amanec�a cuando el viejo volvi� a casa. Se acost� y durmi� hasta tarde. Cuando se levant� se dio cuenta de que no hab�a nadie en casa, su hija le hab�a dejado una nota diciendo que iba al acantilado. Decidi� acercarse hasta all�, sabedor de lo que se iba a encontrar.

Cuando por fin lleg� al acantilado, el viejo marinero era el �nico que no parec�a haberse sorprendido al ver la piedra sobre la cual la ninfa se sentaba, la piedra que originalmente ocupaba el acantilado, tan solitaria como de costumbre, tan desocupada como siempre. En los rostros de la multitud (entre la cual los c�maras de televisi�n a�n se encontraban) s�lo se pod�a ver decepci�n. Nadie alcanz� a ver la sonrisa enigm�tica del viejo, �nico sabedor de lo que all� hab�a ocurrido, pero no m�s culpable que cualquiera de los que all� estaban..